Salvatierra de Tormes. Una parada en el camino para descansar y pasear entre las ruinas del olvido de un pueblo condenado por un pantano. Uno de tantos. La ruina y el abandono que amenaza, por una razón u otra, a gran parte de nuestra España interior.
Los símbolos, en cualquier lugar. Y los colores, unidos a los símbolos. Una puerta pintada de verde y maltratada por los años, el viento y la lluvia. Y una cruz, clavada a la puerta, protectora, y al mismo tiempo también víctima de la ruina.
Las coincidencias. Una calle que va al cementerio. Y un mensaje en rojo, un aviso de peligro... seamos cautos.
La ruina se abre paso y va venciendo lentamente.
Quedan los restos de una vida que ya no es. De una rutina que quedó atrás, desaparecida para siempre.
El lujo de la fuente de hierro, sin agua ya, y sin nadie que desee aliviar su sed.